Johnny-writeAl final “habemus tuit”.

Ya podría haber esperado Ratzinger al día 24, hubiera sido lo suyo, aunque a lo mejor no le apetece competir en audiencia con los mensajes de los jefes de Estado. El “share” es el “share”, y este año los discursitos van a ser de traca. Semántica de trilero van a utilizar, para pasar por encima del año entrante; me juego las falanges. De hecho, Rajoy & Cía. ya hablan de 2014, como si nos fuesen a criogenizar durante 2013, para descongelarnos el 14.

Por lo que se refiere al «tuit», creo que lo más apropiado hubiera sido lanzarlo desde la Misa del Gallo. Después de repartir las hostias sobre una “tablet” o un “iPad” (¿Qué diría Steve Jobs? ¿Este señor será más de Android o de Apple?) agarrar el dispositivo y venga… alegría. Vete tú a saber si las nuevas tecnologías no acabarán sustituyendo también al Sagrario.

Benedicto XVI ya está a la altura de Cristiano Ronaldo, Obama, Shakira… y toda la fauna global. Parece ser, que de lo que se trata es de «dar mayor alcance al mensaje evangélico», aunque no sé porqué me da que es más por estar a la última que de otra cosa. Cualquier día le veo anunciando “slips” o bagas faja, espero que esa noche Encarni no esté lejos.

Todavía no he coincidido con Mariano, tal vez ya lo haya conseguido, pero este tema habría que tratarlo detenidamente en EL PURGATORIO, porque este hombre se ha cargado de un plumazo al buey y a la mula del portal de Belén, ahora resulta que los Reyes Magos son andaluces (están en Andalucía como para liarse a hacer regalos). Mucho Twitter y mucha hostia consagrada, pero en eso, se sigue haciendo el tonto. Él sabe tan bien como El Corte Ingles, de dónde vienen los Reyes. También resulta que la estrella de oriente no era sino una lágrima de San Lorenzo o algo parecido, y por si todo eso fuera poco, ahora sale con el Twitter… ¿Será un innovador? No tiene pinta, pero debería andarse con cuidado y buscarse un buen Community Manager porque si hay que meter a Andalucía en todo este “fregao” debe de tener en cuenta, que a lo que más se parece Twitter, es a esos bares andaluces rebosantes de coña marinera, guasa y chirigota. Me parece que se está metiendo en un jardín.

Para mí, lo más importantes es que al final no era una de esas pesadillas que tengo. A veces confundo sueño y realidad, como todo el mundo, pero andaba medio convencido de que al final el dichoso “tuit” iba a ser del bielorruso. Aunque vete tú a saber…

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