Johnny-write
Se lió buena ayer por la tarde con el tema del fútbol, y eso que Bene y yo ya habíamos decidido dejar lo de las tertulias para después de Navidades. Nadie sabe nada del asunto y la intención era consultar primero a la parroquia, pero con lo de ayer, la tertulia de fútbol la veo complicada. También la de política. Se irá viendo… Esperemos que las cosas vuelvan a su cauce.

Jacinto llegó repartiendo a diestro y siniestro. Lo primero que sacó fue lo del mensaje del Rey: que si le habíamos visto ahí sentado en la mesa “con el nardo apoyado en la cadera”, que si parecía que estaba acartonado, que a qué venía eso de plantarle ahí tan tieso, que si se pensaban que éramos gilipollas y que no sabíamos cómo estaba ya el hombre, que cualquiera de nosotros tenía más elasticidad que él, que iban listos si se creían que así se hacía más próxima la imagen de la monarquía, que de quién habría sido la idea, que faltaba la foto de un elefante y la del yerno en el “Bribón”…
Hubo coña generalizada, pero después Tomás, por esa ancestral querencia al fútbol, llevó la cosa hacia Mourinho. Que si es un gilipollas y un pesetero, que menuda papeleta le ha preparado al Florentino, que mira que dejar a Iker en el banquillo, que lo suyo es que le hubieran echado antes, que como ya no se ve capaz de ganar el campeonato va a forzar su despido para que lo indemnicen, llevarse la pasta, y no ser él el que lo pierda, que al que necesita el Madrid ahora es a Luis Aragonés, que si el Barça ya no hay quién le pare… Más o menos, por ahí andaba la cosa cuando la voz de Jacinto volvió a escucharse bien clara sobre la del resto:
-¿Pues yo he oído que el otro día la policía escoltó a un entrenador hasta el aeropuerto para que no perdiera un vuelo?
-Sí, a Simeone.
-¿Simeone?
-sí coño, el del Atleti.
-Y a vosotros os parece normal que alguien tenga que pagarse una ambulancia para ir al hospital y que a éste le lleve la policía a coger un avión?
-¡Pues hombre¡
-¿Pues hombre? Somos un país de gilipollas con el fútbol y toda esa mafia que hay ahí montada.
Porque no es sólo el tal Mourinho, sino todos, todos son unos putos peseteros, ¿o es que los presidentes no son todos millonarios inmobiliarios, o constructores o empresarios defraudadores? ¡Menuda mafia! ¿O es que los futbolistas no se llevan una pasta gansa, además, por posar con modelitos que hacen los chinos por cinco céntimos? ¿O es que los clubes no tienen deudas con la Seguridad Social y con Hacienda? ¡Y no pasa nada! ¡Viva er furbooo! Y nosotros aquí, sin poder jubilarnos y con la jeta pegada todo el día pegada al televisor. El Mourinho será un gilipollas… ¡Pero tú también!
Tomás, fuera de sí; se quitó una falange, y se la tiró con mucha saña. Le entró a Jacinto en el agujero del ojo, rebotó y cayó al mosto que se estaba tomando.
-¡Vete a tomar por culo “mundoamargo”! –dijo Tomás– ¡A mí ya todo me da igual, me queda un puto año y medio para jubilarme¡
A Jacinto le cambió el color de la osamenta. Se desmontó la mano, el cúbito y el radio izquierdo y los dejó sobre la barra. Agarró el húmero izquierdo con la mano derecha, y se fue directo para él sin que nadie pudiera impedirlo. Le pegó tal golpe en la mandíbula que salió volando toda la cabeza, las vértebras, ya sin sentido, también cayeron al suelo pero el resto siguió sentado en el taburete.

Tuvimos que emplearnos a fondo para sujetar a Tomás, que seguía manco y blasfemando, enarbolando, como un enajenado, el húmero izquierdo en la mano derecha.
Los perros de la calle se asomaban, relamiéndose, ante ese festival de huesos esparcidos.
Como pudimos les ensamblábamos de nuevo los huesos a uno y a otro.
– Llama a la perrera Bene, que a ver cómo salimos hoy de aquí, dijo Lucio.
Veo muy difícil lo de las tertulias.

¿Quién es Johnny?

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