En la jerga ciclista se llama “meter cuneta” a una estrategia parecida a la que utiliza Merkel contra los “países cerdos” del sur: infringir un daño prologando e irreversible al pelotón de países europeos que no pueden seguir el ritmo que ella pone. Los países del sur de Europa se encuentran como si hubiesen padecido una guerra sin un solo tiro; poco a poco se irán suicidando los “ciudadanos cerdos”, pensará. Es su guerra particular, si no fuese así, ya hubiera levantado el pie del pedal.

 

Ha sido ella la que unilateralmente ha decidido ponerse a dar pedales contra los países del sur. Unilateralmente ha decidido que el problema es la deuda pública y no la corrupción, unilateralmente ha decidido el plazo en el que hay que reducirla y los niveles a los que tiene que llegar. Ella pone el ritmo, un poderoso grupo la sigue, pero a ella, por más que quiera evitarlo, se le ve la liga cuando da sus pedaladas.

 

Abanicos-vuelta-ciclista-EspañaEn ciclismo se “mete cuneta” cuando sopla viento intenso de lado, algo así como la crisis por la que pasamos. Se utiliza para provocar cortes en el pelotón: el corredor que va en cabeza se pega al extremo de la carretera, ofreciendo su abrigo lateral a los compinches dispuestos a provocar el corte. Sólo pueden resguardarse aquéllos que caben en el ancho de la carretera. Así, sumando fuerzas para relevarse en esa primera posición, logran dejar atrás al resto.

Decidir estas políticas, pudo haber sido un error en su momento, pero el hecho de mantenerlas, cuando se está viendo el sufrimiento que a millones de europeos están produciendo, sólo deja en evidencia el alma xenófoba que las inspira.

Se podría haber adoptado otros criterios y todos estaríamos bastante mejor: hacer presión a Suiza para que deje de ser patria de evasores, exigir que las economías de los países europeos cumplan un grado de eficiencia que no tienen. Prolongar a una década un plan para reducir el déficit público y proponer paralelamente planes de crecimiento alternativos al funcionamiento de un sistema que ha provocado estos “desajustes”, pero para eso haría falta más democracia, más solidaridad y más “europeísmo”.

Cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta de que no hay intención de resolver nada, ni acabar de construir una Europa a medio hacer, sino poner al los cerdos en su sitio: el barro, el precipicio, el suicidio colectivo.

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Parece que su decisión está clara y no tiene nada que ver con los intereses de Europa. Incluso va más allá de la ideología, es una visión xenófoba de Europa, es otra Europa.

El objetivo de Merkel es sacar a “los países (ciudadanos europeos) cerdos” de Europa, forzándolos a caer por el precipicio. Si Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España (PIIGS) se salieran del euro, o no hubieran estado nunca, la estrategia de Merkel sería otra.

Para “meter cuneta”, para facilitar el suicidio colectivo, Merkel cuenta con gobiernos chusqueros como el de Rajoy, ese gran patriota, que cumplen al dedillo lo que dicta, llevando a sus compatriotas (qué gran palabra ) sin el menor reparo, a caer por el precipicio.

 

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