Johnny-write
Esta noche, Rajoy saldrá del plasma en el que vive metido. Se sacudirá el polvazo que él solo se ha echado encima, y se sentará en su mejor sillón. Esta noche estará del lado de acá, haciéndole preguntas al televisor.

Supongo que tendrá a Moragas a su vera acercándole el mechero para que encienda el puro y a alguno más para comentar jugadas. Le imagino creando esa atmósfera de casino de provincia alrededor del televisor, no sé muy bien porqué, tal vez sea porque siempre me ha parecido un hombre de oratoria decimonónica que entre sus fantasías de alumno del Sagrado Corazón, el culmen debía de ser llegar a diputado provincial de Pontevedra y los fines de semana ir al casino a echar volutas de humo.

Posiblemente, en algún momento, Elvira le dijo que debería pensar en arreglarse la cabeza porque empezaba vérsele las raíces canas. Quién sabe, pero en cualquier caso, esta noche todo puede esperar. ¿Qué son dos horas? Mucha gente espera una remontada histórica… Él ya le ha pedido a los españoles un poco de paciencia.

Mariano Rajoy no cree en varitas mágicas para crear empleo (esa varita mágica sólo se apela desde la oposición. Él lo sabe muy bien.) pero esta noche sacará la suya entre los suyos para rumiar lo que habría que hacer para esa remontada histórica: tapar espacios, circulación de balón, correr la banda, presionar arriba…

Esta noche se espera la épica, la remontada, el pundonor, la gesta… lo mismo que llevan los españoles esperando de él desde hace más de año y medio y sólo encuentran pusilanimidad: ya ha dejado claro que se va a marchar dejando más paro del que encontró, de su sueldo no ha dicho nada.

Vuelve el Real Madrid con sus grandes gestas europeas a desviar la atención de la famélica España, qué regresión. Está en todos los periódicos el “espíritu de Juanito”, “las remontadas del Bernabéu”.
Alemania es un gran país, Suiza también.
Mañana será otro día y cada mochuelo a su olivo que aquí no ha pasado nada.

 

¿Quién es Johnny?

 

One thought on “Remontadas y pusilánimes.

  1. Pues ya que no va a conseguir remontar el vuelo de este país, lo mínimo que le podríamos exigir a Rajoy (ya que nuestra principal exigencia, su dimisión, parece ser un vocablo ininteligible para él) es que la próxima vez que salga por el plasma, lo haga disfrazado de Juanito. Al menos así echaríamos unas risas, que es otro valium tan o más recomendable que el fútbol. Un cordial saludo.

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